Sin Medias Tintas. Opinión y análisis sociopolítico - E-mail: webmaster@sinmediastintas.org
Remilgos Pavolvianos
“Sabíamos que iba a haber una confrontación”
Lara Lee, “Activista”

Desde hace décadas, el conflicto entre israelíes y palestinos ha sido una piedra en el zapato del mundo entero, una catástrofe en potencia, que se traduce cada cierto tiempo mini guerras y crisis diplomáticas, mientras los dos pueblos luchan por una tierra que ambos consideran sagrada.
El más reciente episodio de esta larga historia de desencuentros se desató durante la madrugada del pasado 31 de mayo, cuando un grupo de 6 barcos, autonombrado la “Flota de la Libertad” intentó romper el cerco establecido por el Estado de Israel alrededor de la Franja de Gaza.
Las naves en cuestión iban cargadas con más de 10 mil toneladas de “ayuda humanitaria”, en buena parte ya caducada, y una tripulación compuesta por cerca de 700 “activistas”, principalmente de nacionalidad turca. Al acercarse a su destino, la flota fue advertida de no continuar, pero, en franca rebeldía, siguió avanzando hacia el área restringida
Cuando los barcos se encontraban a unas 80 millas de su destino, el ejército israelí se decidió a actuar, abordándolos por aire y mar. Las 5 embarcaciones de menor tamaño fueron requisadas sin violencia, pero los tripulantes del Mavi Marmara, el mayor de los buques del contingente, recibieron a los soldados a golpes y balazos e intentaron lincharlos.
Sorprendidos por la agresividad de los supuestos pacifistas, los efectivos de Israel se defendieron con sus armas de cargo y en la gresca subsiguiente murieron por lo menos 9 activistas, mientras que 10 soldados quedaron heridos.
Esa misma mañana y antes de cualquier investigación, el mundo entero condenó a Tel-Aviv por la trifulca, al tiempo que los presuntos activistas fueron elevados inmediatamente a la categoría de mártires, glorificados por la prensa y la diplomacia mundial, a pesar de comprobarse que fueron ellos quienes iniciaron la agresión.
Más aún, el gobierno de Netanyahu les había ofrecido llevar la ayuda humanitaria a Gaza, pero, obviamente, las ONG’s Free Gaza Movement y la Internationale Humanitäre Hilfsorganisation, organizadoras del sainete, se negaron, porque lo que les interesa no es ayudar a los palestinos, sino armar un circo político internacional, que redunde en beneficio del gobierno turco y de la organización terrorista Hamas, que asumió el control de Gaza tras una sangrienta confrontación con la OLP hace algunos años.
Desde entonces, Gaza se ha convertido en una cabeza de playa para el terrorismo internacional, ante la hipócrita pasividad de occidente, y para muestra basta un botón: Entre el 2006 y el 2008, más de 2 mil misiles Kassam fueron lanzados por Hamas tan solo en contra de la ciudad hebrea de Sderot y miles más han hecho blanco en el resto de la frontera, matando indiscriminadamente a musulmanes y judíos.
Pareciera que, al más puro estilo de Pavlov, la izquierda internacional ha condicionado, tanto a la prensa como a los gobiernos, a defender a capa y espada a los “activistas” y a las “Organizaciones No Gubernamentales”, sin importar que estas agredan, destruyan o asesinen.
En este caso particular, la labor de los “activistas” parece estar motivada por el régimen de Turquía, que, bajo la administración del Partido de la Justicia y el Desarrollo, ha minado la alianza con Israel, en pie desde mucho tiempo atrás, al coquetear con los integristas islámicos.
Prueba de ello es que Bülent Yildirim, uno de los organizadores de la autonombrada “Flotilla de la libertad” ha declarado que todo el mundo está progresando hacia el Islam y que todos los musulmanes del mundo querrían un líder como el Primer Ministro Turco, Recep Tayyip Erdogan.
Los indicios apuntan, cada vez más claramente, a una radicalización de Turquía, especialmente peligrosa si consideramos que, debido a la incesante migración, millones de sus ciudadanos viven ahora en toda Europa y, particularmente, en Alemania, donde constituyen ya una importante minoría
Mientras tanto, el mundo occidental parece seguir encerrado en la celda de lo políticamente correcto, olvidando que Israel, con todos los defectos que puedan achacársele, es, hoy por hoy, la primera línea de defensa de nuestra civilización y que, el día en que Jerusalén caiga en manos musulmanas, Europa no tardará en seguirle los pasos.
Falta ver si los occidentales reaccionaremos a tiempo o si, atados por los remilgos pavlovianos de la izquierda y los pacifistas, nos conformaremos con ver como la historia nos pasa por encima. Todo puede suceder