Sin Medias Tintas. Opinión y análisis sociopolítico
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El sainete protagonizado a principios de marzo por los actores políticos respecto al acuerdo entre el PRI y el PAN, para que este último no vaya en alianza contra los tricolores en las elecciones del 2011 en el Estado de México, no solo demostró en todo su esplendor la tragicómica ineptitud del líder nacional de los panistas, sino que exhibió, en toda su crudeza, el pragmatismo y la ambición por el poder a costa de lo que sea, que se ha convertido en el común denominador de los partidos.
La firma y posterior violación de los acuerdos con el PRI pone en entredicho la poca credibilidad que le queda a Felipe Calderón, pues nadie cree que César Nava haya actuado sin el visto bueno de Los Pinos cuando su principal (es decir “su único”) atributo para ser dirigente nacional del PAN es su cercanía con el Presidente. Dicho de otro modo, la moraleja de la historia es que Acción Nacional empeñó su palabra y después no pudo (o no quiso) cumplirla.
En el fondo del escándalo subyace el tema de las alianzas, impulsadas por las cúpulas del PAN y el PRD en estados como Puebla y Oaxaca, donde los cacicazgos priístas permanecen en el poder a pesar de los avances democráticos registrados en el resto del país.
Las alianzas, nos dicen, son la única manera de liberar a esas entidades de la corrupción y la incompetencia de sus caciques y, además permitirán contener el crecimiento del PRI que se perfila para regresar a la Presidencia de la República agarrado del copete del “popstar” mexiquense Enrique Peña Nieto.
Sin embargo, no debemos olvidar que, como dice el viejo refrán: “dime con quién andas y te diré quién eres” y la verdad es que, basándonos en este método de análisis, ni el PAN ni el PRD quedan bien librados al asociarse con su enemigo ideológico en aras de un pragmatismo electoral que, al menos a primera vista, parece tan políticamente arriesgado como moralmente reprobable.
De entrada, si consideramos las claras diferencias entre la visión de país y la base intelectual existentes en ambos partidos, seguramente resultará muy difícil lograr que sus simpatizantes apoyen, ya no digamos una plataforma compartida, sino tan siquiera un candidato común, en especial cuando, hace apenas 3 años, los perredistas acusaban al PAN de cometer un fraude electoral, mientras que los blanquiazules consideraban al PRD como “un peligro para México”
Peor tantito, nos encontramos ante una alianza urdida entre el PAN y el PRD, que, bajo el argumento de lograr la alternancia, ¡va a apoyar a candidatos del PRI!.
Como diría el buen Ripley “Aunque usted no lo crea” Tanto Moreno Valle (en Puebla) como Gabino Cué (en Oaxaca) han pasado la mayor parte de su vida política dentro del Revolucionario Institucional, antes de descubrir las virtudes democráticas de los demás partidos justo cuando en el PRI se les cerraron las puertas, y ni hablar del Miguel Ángel Yunes (candidato del PAN-PANAL al gobierno de Veracruz) sobre quien pesan muy serias acusaciones que todavía no han sido, según muchos observadores, completamente aclaradas
Por si fuera poco, tanto Gabino Cué, como Moreno Valle y Miguel Ángel Yunes tienen otra cosa en común, y es que todos ellos le deben su carrera política, en buena parte, al apoyo y padrinazgo de Elba Esther gordillo, la macabra lideresa del sindicato magisterial.
Lo peor es que, a estas alturas, ya no queda claro si el PAN y Los Pinos apoyan a los “gallos” de doña Elba Esther a causa de los pactos que tienen con ella o si lo que ocurre es que la señora Gordillo es la última operadora real en el círculo calderonista, cuyo capital político se evaporó tras la derrota blanquiazul en las elecciones del año pasado.
En todo caso, lo que las alianzas entre el PAN y el PRD, así como la posterior indignación del PRI, dejan en claro es que la regresión a la dictadura del priísmo es un riesgo muy real y que, al menos hasta ahora, la unión entre panistas y perredistas puede salvar a nuestra frágil democracia.
Por tanto, el verdadero punto de quiebre en el tema de la alianzas es la intención con la que están siendo negociadas. Sus impulsores, sobre todo en el lado del PAN dicen que las apoyan buscando el bien común y la libertad de las sociedades que siguen oprimidas por los caciques. Esperemos que así sea.