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La Muerte de la Cultura
Por: Joaquín Moreno Soler
¿Alguien sabe qué le ha pasado al arte?   Lo pregunto porque, tal pareciera, que en los últimos años, términos como “arte” o “cultura” han perdido por completo su significado para convertirse en sinónimos de arrogancia, degradación y destrucción.

Desgraciadamente, el arte contemporáneo fue secuestrado por un grupo de pseudo creadores, quienes a su vez lo han convertido en uno de los mayores escaparates de la cultura de la muerte.

Así, desde la más pequeña casa de la cultura y hasta las más prestigiadas galerías de Nueva York, las exhibiciones artísticas se inundan de una mezcla de sexualidad sin sentido, imágenes fantasmagóricas y reduccionismos insensatos, todo en aras de transgredir y generar polémica en el espectador.

Estas obras de “arte” son apreciadas tan solo por una élite de “cultos” que han monopolizado el mundo de la cultura, acusando de ignorantes a todos aquellos que no compartan su fascinación por el nihilismo y la franca destrucción de los valores y del mundo en que vivimos.

Un ejemplo muy claro de este fenómeno ocurre con la pintura: a través de la historia, las distintas civilizaciones humanas habían logrado perfeccionar diferentes técnicas para reflejar la realidad y expresar la imaginación, hasta que llegamos al siglo XX y la búsqueda de la belleza fue substituida por la exaltación de lo grotesco.

Lo mismo pasa en el terreno de la música, donde basta comparar una obra de Mozart con los “sonidos” de algún grupo “experimental” moderno, para ver más allá de cualquier duda, que algo ha ido verdaderamente mal en los últimos años.

A semejanza de aquellos vivales de Hans Christian Andersen que, literalmente, dejaron desnudo al emperador al vestirlo con un traje imaginario, alegando que solo “los inteligentes” podían verlo, nuestros cultos profesionales del nuevo milenio absorben por igual fondos públicos y privados, con el pretexto de que ellos son “los iluminados” que comprenden el mundo como realmente es y todos los demás somos demasiado idiotas como entenderlos.

Por eso, desde el mundo del arte se ha promovido por igual, el consumo de drogas y las perversiones sexuales, “justificadas” bajo el aura de respetabilidad de los grandes festivales cinematográficos, encabezados por los que se realizan en Cannes y Berlín.

De este modo, en su adopción masiva como modelo de creación artística, la cultura de la muerte ha trastornado profundamente la creatividad humana, pervirtiendo su mirada, degradando su potencial y, básicamente, matando a la cultura.

Descanse en paz.