“Sic transit gloria mundi”
Locución latina
Sin Medias Tintas. Opinión y análisis sociopolítico - E-mail: garibaycamarena@hotmail.com
Durante la tarde del 25 de junio la noticia corrió como reguero de pólvora entre los medios de comunicación de todo el mundo, tras el anuncio inicial emitido por la Associated Press. Michael Jackson “El Rey del Pop” estaba muerto. Para añadir simbolismo a la escena, tan solo horas antes había fallecido Farrah Fawcett, actriz famosa por su participación en la serie “Los Ángeles de Charlie”.
Ambos personajes representaron en su momento las más altas glorias alcanzadas por la cultura consumista, se convirtieron en la meta y ejemplo a seguir para millones de personas a lo largo y ancho del planeta, que imitaban lo mismo sus gestos que su vestuario y, en el caso de Jackson, su forma de bailar.
Fawcett, cuya muerte pasó rápidamente a un segundo plano en la prensa, tras el deceso del “Rey del Pop”, llevaba 3 años de una descarnada lucha contra el cáncer, que había
provocado su hospitalización desde el mes de abril pasado, mientras que Michael se encontraba preparando su gira del adiós y enfrentando una serie de problemas económicos y demandas legales, producto de su libertino estilo de vida.
El cantante, quien durante los últimos años había vivido envuelto en escándalo y acosado por las deudas, fue ingresado el martes pasado a un hospital de la zona metropolitana de Los Ángeles, aparentemente debido a una arritmia cardiaca, que le provocó primero un coma y después la muerte.
Ha sido el fin del máximo símbolo musical en los últimos 30 años y una auténtica leyenda viviente que refleja en sí mismo todos los vicios de la cultura “Pop”. Michael se convirtió en el ejemplo perfecto de la superestrella que después de alcanzar la cima se desploma por completo, convirtiéndose en objeto de burla de parte de quienes originalmente lo admiraban.
Comenzó su carrera musical al lado de sus hermanos dentro de un grupo llamado los “Jackson Five”, que logró buena aceptación en los Estados Unidos a finales de los años 60’s y principios de los 70’s. Sin embargo, sería hasta 1982 que, ya como solista, alcanzó el estatus de superestrella al lanzar “Thriller”, considerado el disco más exitoso de todos los tiempos, con 104 millones de copias vendidas a lo largo los últimos 17 años.
A thriller le siguieron otros discos exitosos, si bien ya de menor alcance, como “Bad” o “Dangerous”, que le permitieron firmar contratos multimillonarios de publicidad y armar giras cargadas de parafernalia y efectos especiales, que provocaban el asombro de las audiencias alrededor del mundo.
Gracias a sus multimillonarias ganancias, Jackson pudo construirse un enorme parque de diversiones en el interior de su inmensa propiedad llamada Neverland y convertirse en un auténtico magnate de la industria del entretenimiento. Sin embargo, “en el pecado llevó la penitencia” y junto con los millones llegaron los excesos y las acusaciones que acabarían por derrumbar su carrera.
Por una parte, el costo de promoción de sus discos y el mantenimiento de sus giras alcanzó niveles verdaderamente grotescos, como demuestra la inversión de más de 40 millones realizada por Sony Music para promover “History”, en 1995 y por la otra, el surgimiento de una serie de acusaciones de abuso sexual en contra de menores, primero en 1993 y más tarde entre 2003 y 2005, dañaron irreparablemente su imagen pública, inclusiva a pesar de que salió relativamente bien librado de ambos procesos judiciales.
Debido a lo anterior el público le dio la espalda a la nueva música de Jackson, cuya propuesta musical ya había sido rebasada. Lanzado en 2001 de la mano con el video del tema “You Rock my World”, su último disco de estudio, titulado “Invincible”, resultó un rotundo fracaso y años después, a pesar de los enormes ingresos que percibía por concepto de regalías, el “Rey del Pop” se vio obligado ceder su rancho Neverland.
Además, desesperado por conseguir dinero y regresar a los primeros planos de la industria del entretenimiento, aceptó realizar una serie de conciertos en Londres, que tendrían lugar a partir del próximo 13 de julio y para los que ya se habían vendido más de 750,000 boletos.
Michael Jackson transformó la música Pop para siempre y construyó un legado musical que vivirá durante muchos años por venir, pero fue también el más simbólico representante -y ejemplo- de las perversiones del consumismo.
Tanto él como Farrah Fawcett fueron en su momento los máximos emblemas del materialismo capitalista y alcanzaron la mayor gloria que la modernidad puede ofrecer, pero su belleza y poder se desvanecieron en el aire y esto es una lección para todos nosotros, un recordatorio de que no son los bienes del mundo, sino los del alma los que debemos buscar.
Aprendamos del ejemplo de estas dos estrellas: Farrah Fawcett vio su hermosa figura destrozarse por la edad y los estragos del cáncer, mientras que Michael Jackson pasó de ser una superestrella a convertirse en casi una piltrafa humana, situación especialmente obvia en las imágenes obtenidas por Paparazzi, donde los estragos provocados por las constantes cirugías realizadas en su cara lo hacían ver verdaderamente monstruoso. Fue, en pocas palabras, el triste final de una vida vacía.
25 de junio del 2009. 2:26 de la tarde, hora local. El “Rey” ha muerto. Adiós al Rey
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