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A Fuerza
“Nos tienen que regresar la empresa”
Martín Esparza, líder del SME

El pasado 15 de octubre las calles de la ciudad de México se paralizaron ante la primera de las megas marchas con que el Sindicato Mexicano de Electricistas busca presionar al gobierno para que no desaparezca a Luz y Fuerza del Centro, una de las paraestatales más corruptas, ineficientes y ruinosas con que hemos tenido que cargar los contribuyentes.
Durante décadas, Luz y Fuerza “funcionó” (es un decir) como un coto de poder para los grupos de izquierda, prestando un servicio verdaderamente pésimo al tiempo que absorbía miles de millones de pesos del erario público. Su desaparición ya se había planteado desde el sexenio de Luis Echeverría y, sin embargo, debido a factores políticos, la empresa logró mantenerse hasta el pasado domingo en la madrugada, cuando cientos de policías federales tomaron las instalaciones en cumplimiento del decreto expedido por Felipe Calderón.
Esta decisión ha recibido el apoyo de la abrumadora mayoría de los ciudadanos del Valle de México, que durante muchos años estuvieron a expensas de la terrible atención de Luz y Fuerza y de su macabro sindicato, sin embargo, también desde la propia mañana del domingo, surgieron los opositores, los de siempre: López Obrador, Monreal, Noroña, Muñoz Ledo, los mismos priístas que ahora han adoptado el disfraz de la izquierda mientras que el fantasma de la presión social se mantiene presente.
La pregunta es ¿qué no se suponía que este tipo de teledramas se iban a terminar cuando llegara la democracia y cayera el sistema priísta? Y la respuesta es que, si bien llegó la democracia, el sistema surgido de la “dictadura perfecta” del PRI se mantiene intacto. Es cierto, el PAN llegó a Los Pinos, pero, aún con Vicente Fox y Felipe Calderón, las reglas del juego político se han mantenido prácticamente iguales.
La palabra clave es “Transición” necesitamos dejar de lado el sistema actual, para construir uno formado con base en el bien común y no en las agendas particulares.
Es cierto el 2 de julio del 2000 dimos un gran avance, pero, aún 9 años después, la tarea dista mucho de estar completa, porque lo que hemos vivido ha sido la alternancia y esta no es suficiente para resolver los acuciantes problemas que enfrenta el país.
El sainete que han comenzado los miembros del sindicato de Luz y Fuerza del Centro, junto con sus aliados de Lopezobradorismo, nos demuestra que los fantasmas de la dictadura siguen muy presentes y que están dispuesto a todo con tal de obstruir la modernización de México.
La transición, léase, “el cambio” no está, no puede estar solo en manos de los políticos, pues ellos, sean del partido que sean, están formados en base al viejo sistema y por eso, el gran salto de México hacia adelante se dará hasta que los ciudadanos tomemos las riendas de nuestro país, alcemos la voz y obliguemos a que la partidocracia actúe en consecuencia.
Dice el líder del sindicato de Luz y Fuerza que les tenemos que “regresar la empresa” y la repuesta debe ser no. Esta gran empresa que es México ya ha estado demasiado tiempo en manos de liderzuelos y politicastros, ya no más. Hoy los ciudadanos tenemos la oportunidad histórica de transformar el sistema político, de acabar con los viejos vicios, para sentar las bases de un país más competitivo, exitoso y moderno… y vamos a aprovecharla
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